Novedad editorial

Pensaba dedicar este post a la segunda edición de Cuéntalo Bien, que acaba de salir.
Pero es que Morrissey ha sacado su autobiografía, en Penguin Classics nada menos.
Y perdiendo el tiempo por internet rastreando la noticia, me topé con esto: http://thischarmingcharlie.tumblr.com/
Así que lo de Cuéntalo Bien queda para otro momento.

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Rodolfo Santana

Acabo de volver de Isla Margarita, en Venezuela, de asesorar tres proyectos latinoamericanos en el Taller de guiones Rodolfo Santana. Rodolfo Santana, guionista y autor teatral venezolano, me escribió a finales de 2011 porque estaba buscando "Cuéntalo Bien", y no lo encontraba. Para hacer la historia corta, se lo mandé, le gustó (lo llamó "feliz y directo"), y poco después me invitó a ir a Margarita a un taller para operaprimistas, y luego a Caracas para trabajar con analistas de guión de allí. Y acepté la invitación, y cruzamos varios emails en los que acabamos llamándonos mutuamente pana y haciendo planes para tomar unos tragos en Margarita.
Le escribí un par de días antes del viaje, en octubre de 2012, pero nunca llegó su respuesta sino un email de los organizadores del festival comunicándome que Rodolfo acababa de morir. Así que nunca le conocí. Fui al taller que había organizado en Margarita, y luego al de Caracas, y luego repetí en Margarita, y luego asistí a un homenaje que le hacían en Caracas, y por los emails que cruzamos, y por lo que me contó su amigo Senel Paz, y por lo que dijeron de él en el homenaje, sé que me hubiera caído muy bien.
Acaba de cumplirse un año de su muerte, y en este post va mi modestísimo homenaje y mi agradecimiento por haberme llevado allí. Dicen que era un hombre trabajador, conciliador y práctico. Por lo que he visto estos días en Venezuela, cualidades tan necesarias las tres...

Orden de ordenador

Siempre cuando acaba agosto me lanzo a monumentales limpiezas de primavera -en Peter Pan son limpiezas de primavera, y me gusta, aunque la mía sea en septiembre- y ordeno los papeles, ordeno los calcetines, ordeno el ordenador.
Ordenar la carpeta "guiones" resulta una buena auditoría de cómo ha ido el año, y lo hago con una solemnidad ritual.
Tengo una carpeta de "pendientes", otra de "guiones" y otra de "guiones antiguos".
En "Pendientes", o la pelota está en mi tejado, o la pelota va de mi tejado al tejado ajeno (del guionista, de la productora) a buen ritmo.
En "guiones", la pelota lleva una buena temporada en el otro tejado. Esperando la luz verde a esa nueva versión, esperando porque no hay ayudas al desarrollo, porque las teles no compran, porque el director está en otro proyecto, porque el guionista se cansó o el productor se cansa, porque haría falta un sí de alguien y ese sí aún no ha llegado. A veces esa pelota se queda en el tejado indefinidamente. Y entonces, tras mucho dudar, selecciono la subcarpeta de ese proyecto y la arrastro a "guiones antiguos". Y hay algo triste en ese ruidito que hace el ordenador al trasladar los archivos, algo de hasta aquí llegó el camino, algo de funeral.
No son sólo cadáveres lo que traslado a "guiones antiguos". A veces es que ha acabado mi papel en el proyecto, y sabré qué fue de él cuando me tope con su autor o productor en algún sitio.
Pero otras otras veces, sólo a veces, maravilla, ese proyecto que reposa en la carpeta "guiones" ya no es un guión sino una peli. También lo selecciono y lo arrastro a guiones antiguos y supongo que el ruidito es el mismo porque el ingenio de apple no da para tanto, pero a mí me suena diferente: suena a misión cumplida, a clarines de victoria. A ese proyecto le llegó aquel sí, o la tele lo compró, o le cayó algún premio o el productor mantuvo el entusiasmo. En muchos "guiones antiguos" hicimos, su guionista y yo, todo lo que estaba en nuestras manos. Pero no dependía sólo de nosotros, ni el triunfo ni la derrota, ni será para nosotros la vergüenza ni la gloria. Y cuando he trasladado ese guión hecho película, oigo algo como así.
Sin el anuncio quedaría mejor.

Movies about nothing

Not only did Antonioni's picture (Blow-Up) afford the first glipmse of full frontal female nudity in the living memory of filmgoers, it also boasted of a meandering, opaque narrative structure that left most of the older executives scratching their heads. They didn't have a clue, but they knew it, and were flailing about for help. When neophyte director Paul Williams, then in his early thirties, went to MGM to pitch a project in 1967, he was told "No, no, no, we want to make movies that aren't about anthing. Like that Blow-Up picture."

Peter Biskind, Easy Riders Raging Bulls

Me entrevistan

Hace ya algunas semanas publicaron esta entrevista con servidora aquí: http://www.contalentotv.com/ana-sanz-magallon/
Hablamos de los guiones, la fama, la industria, y eso.
Iba justo después de la entrevista al estupendo José Sánchez Montes, así que es un honor.
Y sirve como actualización del blog -porque uno de mis buenos propósitos para la vuelta al cole es escribir por aquí con más frecuencia.
Veremos si se cumple.

El último confín de la Tierra

Generosas personas de Inglaterra enviaban regularmente gran cantidad de ropa usada para ser distribuida entre los fueguinos. Algunas prendas, tales como zapatos de tacón alto o vestidos para señoras de talle fino, no se adaptaban a la contextura robusta de las mujeres yaganas. La ropa útil era distribuida a su debido tiempo entre los indios que para esas ocasiones se reunían en Ushuaia, en gran número (*).
Aunque mi madre y las otras señoras de la misión hiciesen todo lo posible para adaptar esa ropa, algunas modas extravagantes debieron de aparecer en la vecindad.

E. Lucas Bridges

(*) Es interesante consignar el hecho de que un fino césped no originario de la región se fue esparciendo rápidamente alrededor del campamento yagán. Mi padre estaba convencido de que la semilla había venido adherida a la suela de unas zapatillas de tenis.

Mi verano

Mi verano se ha pasado muy rápido.
He estado en Ronda, Málaga, un sitio muy romántico -romántico en un sentido más rollo Friedrich que rollo San Valentín.
Mejor, porque justo antes estuve en Tallin, que es un sitio donde da pena ir solo.
En Ronda he sido -dejadme llamarlo así- "testigo privilegiado" del desarrollo de 19 proyectos de lo más variopinto. Dramas históricos, comedias juveniles, adaptaciones de grandes obras literarias escandinavas. Acción y violencia, un japonés en México. Un último verano familiar en los noventa. Una constelación de artistas árabes. Algún biopic. Y también alguna empresa: tele para mujeres y un servicio de consultoría financiera que no acabo de entender pero suena de lo más inteligente.
Además de los 19 proyectos, he conocido gente también de lo más variopinta, de distintos sectores de -dejadme llamarlo así- "lo audiovisual" . Muchos hablaban de números y de tendencias del mercado y de cómo repartir los beneficios de una película según un esquema de nombre acuático. Algunos hablaban de las nuevas ventanas de distribución, o de los derechos de propiedad en la red. Todo muy interesante aunque mucho se me escapaba porque, he descubierto, la capacidad de atención se reduce con la edad y el verano.
Pero al final todos ponían todo aquello al servicio de la historia, subordinado a cada historia y a la mejor manera de contarla, y llegar a ese punto era, para mí, como encontrar a un compatriota cuando estás lejos, o a un amigo querido en una fiesta coñazo. La historia, es siempre la historia -los detalles, aquí- y si nos ponemos filosóficos ahí está la historia como algo perdurable en la marea cambiante de las tecnologías, los mercados, las formas de financiación. Siempre necesitaremos historias, aunque nos dé por llamarlas contenidos, y siempre habrá quien las cuente. Eso es un absoluto y, lo demás, es todo relativo.
(Ahora, casi es septiembre. Mi verano se ha pasado muy rápido).

Pompas de jabón

Como en algún momento anuncié que escribiría acerca de cosas sutiles, ingrávidas y gentiles, para compensar un post acerca de tarifas, llevo unas semanas dándole vueltas a una idea que no sé expresar del todo, y es que lo que más me gusta de una película en la que trabajo son las reuniones iniciales de guión. En un borrador que perdí cuando murió mi portátil, intentaba comparar ese inicio, ese primer pitch, esa primera lectura de ese primer material, con el entusiasmo de un niño que ve a otro soplando a través de un aro enjabonado para hacer pompas de jabón. Ahí salen: brillantes, prometedoras, efímeras, precarias y flipantes en general. Con todos los colores del arcoiris insinuándose en su superficie. Únicas, ligeras, mágicas.
El proceso de producción de esa película lleva a que las pompas de jabón se conviertan en canicas. Igualmente esféricas, y de colores, y medio transparentes. Pero, claro, no es lo mismo. No se pueden vender (ni conservar) pompas de jabón y sí se pueden vender (y conservar) canicas. Y mejor trabajar en la industria de la canica, me digo, que al fin y al cabo es inútil y para jugar; que, por ejemplo, en la industria del tornillo, que es una cosa seria y se me antoja aburrida que te mueres, con todo mi respeto por los ferreteros.
Pero la promesa de esa burbuja que flota entre sutiles destellos, el sueño de la burbuja congelada y eternamente única, eso nunca se cumple. Pocas veces cautiva más la canica que la pompa. Pocas veces es mejor lo real que lo potencial.
El otro día, en el Mega, decían que siempre se paga menos por una película terminada que por la idea de una película que se cuenta en un pitch. Decían que la preventa siempre tiene un precio más alto que la venta. "Porque nunca la realidad se ajusta a las expectativas", venían a decir, y pensé que esta cosa tan íntima y personal de preferir lo posible a lo tangible resulta que es una verdad universal que hay que tener en cuenta en el mercado.
Mi post ingrávido y gentil ha acabado siendo un consejo práctico para productores primerizos. Cobra por la pompa de jabón y no esperes a la canica. A todo el mundo le gusta más la pompa que la canica.

Noticias e hiperenlaces

Han pasado muchas cosas en este tiempo que llevo sin actualizar el blog, y casi todas buenas. Por ejemplo, estuve asesorando a los guionistas que ganaron el Fondo para el desarrollo cinematográfico (FDC) en Colombia: Esteban Giraldo, Juan Manuel Betancourt y Carlos Franco, y fue maravilloso y nos hicimos amigos para siempre aunque apenas hayamos vuelto a hablar.

Luego estuve en Helsinki, en la Universidad Metropolia, para un taller de Four Corners (trabajando sobre proyectos de Metropolia, de la ESCAC y de Regents College) donde entre otras muchas bondades alquilaron el último piso de un hotel para la fiesta de fin de workshop y vi la puesta de sol de las once de la noche rodeada de apuestos hombres en toalla.

Y ahora estoy en Ronda, amadrinando a varios participantes del Mega, y tuiteando lo que pasa, que es mucho y muy interesante, desde @mbs_fcm.

También se han estrenado películas que me hacen mucha ilusión, La estrella e Hijo de Caín, y Sergio Barrejón, guionista de una de ellas, me pone por las nubes en Bloguionistas.

Y, por último, parece que la segunda edición de Cuéntalo bien saldrá antes de agosto, y me encanta que vaya a estar otra vez en las librerías, con tres palabras cambiadas.

Así que debería ser feliz. Y estoy muy contenta, y me siento afortunada. Y otro día, en otro post, hablaré de las pequeñas puñetas que nos impiden ser del todo felices, o de cómo nos impedimos ser del todo felices pensando en pequeñas puñetas.

Cuando el mundo es tan grande, tan breve, tan bello. Ea, feliz fin de semana.

Las ilusiones

"A veces tengo la sensación de que voy buscando una historia que encaje en la película que siento por dentro", ha escrito Jonás Trueba.
"Las ilusiones" me recuerda un poco a "Los que sueñan despiertos", que se llamaba también Restless, un corto ¿iluso? de Félix Viscarret que me enorgullece haber coproducido.
Pensar en las dos cosas, el libro y el corto, me hace sentir un poco mayor, muy inspirada, y un poco demasiado sensata. También trajo a mis ojos calles ahora no reconocibles, lugares de otro tiempo donde la vida ardió, viejos teatros o cafés difuntos. Doce y media. Cómo pasan las horas.
En cualquier caso, el libro y el corto me emocionan, me fascinan y me inspiran un cierto joie de vivre melancólico, una ilusión y una inquietud que os recomiendo a todos. Ole por Jonás, por Félix y por Constantine.

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